Los ajustes es una gran práctica y es suficientemente amplia para cualquiera que desee mejorar su salud y aprender a vivir la vida desde un lugar de alegría, bienestar físico y mental.

El Yoga tal y como lo conocemos, comienza a enseñarse durante la primera mitad del siglo XX, por Gune y Tirumulai Krishnamacharya, tras una recopilación realizada sobre 1930.

Y en 1945, los evolucionaron sus discípulos Patthabi Jois e B.K.S. Iyengar para facilitar el ajuste anatómico, óseo y muscular donde se comienzan a realizar los primera ajustes en yoga.

Los ajustes y la asistencia son un tema esencial en la formación y en la práctica de Yoga para una estimada ayuda para los alumnos. El alineamiento no es tan solo corporal o anatómico, puede ser energético o mental, es alinearte con tu verdadero ser o con un propósito en tu vida, tu DHARMA. El profesor/a de yoga tiene que conocer a la perfección los ajustes que se puedan realizar y más importante, conocer y comprender los cuerpos, pues cada ajuste es distinto en función de la anatomía de cada alumno, así podemos ayudar a los alumnos a profundizar en un asana más allá de su rango de movimiento habitual.

Las correcciones manuales son muy agradecidas porque se ayudan a despertar zonas dormidas o aletargadas del cuerpo. Algunas veces al sentir un ajuste en un asana el cuerpo ya sabe reconocerlo sin necesidad de una nueva manipulación y sabrá donde tiene que colocarse.

A la hora de ayudar y de guiar al estudiante, las indicaciones a través del contacto físico o verbal pueden ser enormemente efectivas para acceder a una correcta alineación. Los ajustes nos proporcionaran esa conciencia que mejora el asana. La asistencia en las clases es una manera de expresar tu generosidad y preocupación para que pueda superar sus miedos y avanzar en su desarrollo, eliminando así la barrera entre instructores y alumnos o entre compañeros y posibilitar la práctica de asanas, que de otro modo sería sumamente complicado.

Los ajustes ayudan a los estudiantes a entender las acciones más importantes como prevenir lesiones, soltar tensión innecesaria y a profundizar en su práctica, adquiriendo un gran avance y una apertura coherente de la conciencia corporal.

Intenta que cada vez que haces un ajuste, que el estudiante cobre un papel más activo dentro del asana hasta el punto que pueda hacer el ajuste casi por él mismo y el alumno cree su asana de forma independiente para que no se cree dependencia en el ajuste.

A través de los ajustes, facilitamos que tanto el cuerpo como nuestra mente se liberen de sus nudos energéticos que nos limitan tanto en la práctica como en nuestra vida cotidiana, generando una sensación de bienestar y libertad. No os extrañéis si esta sensación os lo comentan vuestros alumnos, o incluso que, a través del ajuste, sientan tal liberación que se manifiesten ciertas emociones y puedan incluso romper a llorar.

Los ajustes ayudan a los estudiantes a entender las acciones más importantes como prevenir lesiones, soltar tensión innecesaria y a profundizar en su práctica, adquiriendo un gran avance y una apertura coherente de la conciencia corporal.

El ajuste es una herramienta de trabajo para el Yogi que bien entendida es muy valiosa, pero mal entendida y comprendida puede ser un foco de lesiones.

Acuérdate siempre que la esencia del ajuste es la sanación.

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